Cuidado con la Toxoplasmosis

Lunes, 14 Abril   

Las mujeres embarazadas no deberían limpiar la caja donde defeca un gato. El motivo es
porque un parásito que causa una enfermedad llamada toxoplasmosis puede transmitirse a  través de la materia fecal de los gatos. La toxoplasmosis usualmente no es perjudicial
para los niños y los adultos pero puede causar defectos de nacimiento, inclusive
ceguera y daño cerebral.

También nos puede afectar la toxoplasmosis por comer carne  roja cruda o que no ha sido bien cocinada, o por tocar tierra —cuando trabaja en el  jardín— que ha sido contaminada con las heces de gato.

El bicho en cuestión es tan malo que al gato parece que no le pasa nada, a nosotros
como mucho se nos ve un poco más cansados, pero el daño se lo lleva el bebé, a quien si
le llegan los males de la bacteria: si le pilla en el primer trimestre de gestación, la
mortalidad es de un 10%, además de riesgos de padecer luego retrasos en la evolución,
hidrocefalia, o convulsiones epilépticas.

Tres semanas en la vida de un gato es muy poco tiempo, y que encima vayan a coincidir
con el embarazo, es aun más improbable. Pero desde luego conviene conocer a fondo el
riesgo para minimizarlo al máximo.

“¿Qué hago? ¿Echo al gato de casa?”. Una opción un poco drástica puede ser dejar al
minino con otro familiar o amigo durante estos meses, aunque hay medidas que puedes
aplicarte en casa para convivir con él y poner más difícil la cadena de contagio


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